Fundación Mempo Giardinelli

PROGRAMA DE ASISTENCIA A COMEDORES INFANTILES

¿Qué es y por qué sostenemos este Programa?

El Programa de Asistencia a Comedores Infantiles es la respuesta de la Fundación a la gravísima crisis que atraviesa la República Argentina desde finales de 2001, que ha sumido a miles de familias en la desocupación y con ello en la miseria, el hambre, la enfermedad y la exclusión...
Ante una crisis económica tan desesperante, algunas entidades del interior del país —como nuestra Fundación— nos hemos visto obligadas a ocuparnos de tareas no convencionales ni específicas de nuestra misión.
Como es público y notorio, nosotros desarrollamos anualmente todo tipo de actividades culturales y educativas (Cursos de Perfeccionamiento Docente, el Programa de Abuelas Cuenta Cuentos, Seminarios, Ciclos de Conferencias) y llevamos ya ocho años consecutivos organizando el Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, que es hoy —en opinión de mucha gente— el más importante acontecimiento educativo anual de la Argentina.
Sin embargo, la crisis nos obligó a ocuparnos también de urgencias inmediatas. Porque estamos en el Chaco —que según todas las estadísticas es la provincia más castigada del país, la de mayor población indígena y con niveles de indigencia que alcanzan a más del 70% de la población— y porque la Cultura y la Educación no son independientes del hambre de los pueblos.
Puesto que somos una Organización No Gubernamental sin fines de lucro, dedicada a la educación y la promoción de la lectura, nos vimos forzados a ampliar nuestras funciones porque no hay educación posible ni futuros lectores si, primero, no se les provee de los alimentos esenciales y de las vitaminas y minerales que la niñez necesita para su desarrollo.
Por eso, desde mediados de 2002 comenzamos a asistir con alimentos a varios comedores infantiles de barrios marginales de la Ciudad de Resistencia, a los que asisten niñas y niños desnutridos, porque han sido abandonados o porque sus familias están imposibilitadas de atenderlos.
Y ahora no sólo no podemos detenernos sino que estamos creciendo también en este aspecto, dada la probada eficacia de nuestro Programa de Asistencia a Comedores Infantiles que hoy llega a centenares de niños y niñas del Chaco.


¿Quiénes son los destinatarios del Programa?

En la Provincia del Chaco, según informes oficiales y de diversas consultoras privadas, el 70% de la población puede catalogarse como NBI, es decir que son personas con sus Necesidades Básicas Insatisfechas. Esta penosa realidad coloca al Chaco como la tercera provincia más pobre de la Argentina después de Formosa y Corrientes, sus dos vecinas.
Como resultado de la crisis de los últimos años, en el Gran Resistencia a los pobres estructurales (que lo han sido desde siempre) y a las minorías étnicas (indígenas de las tribus Toba y Wichi, marginados no sólo desde lo lingüístico-cultural sino también por la casi absoluta imposibilidad de que sean incorporados al mundo del trabajo) se les ha sumado una masa humana numerosa y compleja: los llamados Nuevos Pobres.
Este universo se compone en su gran mayoría de familias que fueron de clase media, muchos de ellos descendientes de inmigrantes italianos y españoles, que al perder sus ingresos habituales disminuyeron su calidad de vida, y al cabo se derrumbaron en el abismo de la exclusión. Son personas que alguna vez gozaron de una relativa estabilidad laboral pero hoy son desocupados que se han ido desmoronando afectiva, educacional y culturalmente. y algunos se encuentran en situación desesperante.
Según los resultados de la última encuesta de hogares del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) hay en el país 1.272.000 jóvenes de entre 15 y 24 años que están en la inactividad más absoluta: no trabajan ni estudian ni buscan empleo. Entre éstos, 29.000 pertenecen al Chaco, que se convierte así en la segunda provincia argentina con mayor cantidad de estos casos.
Así "se genera un sistema de crisis a largo plazo —como ha dicho el sociólogo Artemio López—. Hay chicos que tenían 15 años en 1994, cuando empezaron los altos niveles de desocupación, y hoy tienen 24 y jamás conocieron un empleo. Esta generación va a vivir unos 50 años más. Es decir que, si no se encuentran soluciones, el problema se extenderá por medio siglo".
Es en este contexto en el que la Fundación viene realizando su labor cultural y en el que ahora, con el Programa de Asistencia a Comedores Infantiles, intenta contribuir a aliviar la situación de muchas familias agobiadas por la crisis o, directamente, desmembradas. Por eso la provista de alimentos, mercaderías y leche de primera calidad con destino a los más pequeños se ha convertido en una tarea urgente y principal. Porque la cultura y la educación en general, y la lectura en particular, están ineludiblemente ligadas a lo social, por imperio de las circunstancias y por la conciencia compartida de que la solidaridad tiene sentido y en la Argentina de estos años es posible, necesaria y urgente.


¿Cómo funciona el Programa?

La Fundación recibe donaciones de personas físicas y jurídicas, es decir de instituciones, empresas y gentes solidarias de la Argentina y del exterior, recursos económicos que se administran mensualmente para asegurar el flujo estable y continuado de alimentos a las que se llaman Salas de Copeo de Leche, así como a Comedores Infantiles a los que asisten niños con diferentes grados de necesidades básicas insatisfechas y/o desnutrición.
Estas Salas y Comedores son emprendimientos de vecinos, o grupos de madres desocupadas, que comprobamos y nos consta que no tienen relación alguna con partidos políticos ni sectas religiosas. En esos sitios, generalmente casas de familia o salones comunitarios ubicados en los barrios periféricos más pobres de la Ciudad de Resistencia, y en ocasiones cercanos a parroquias católicas, trabajan diariamente muchos voluntarios, que son los que preparan desayunos, almuerzos o meriendas y reparten las raciones sin solicitar nada a cambio a los beneficiarios.
El Programa de Asistencia a Comedores Infantiles funciona de la siguiente manera:
a) la Fundación ubica comedores infantiles o salas de copeo ya existentes (a la creación y sostenimiento de los cuales suelen contribuir también otras personas y entidades solidarias) y evalúa la independencia de sus responsables y la eficacia del servicio solidario que prestan;
b) en algunos casos, donde no existen tales comedores o salas de copeo pero sobran niños desnutridos, es la misma Fundación la que promueve la creación y apertura de ellos;
c) en todos los casos, y de acuerdo a la capacidad económica disponible, se establece un período de prueba de seis meses, durante los cuales la Fundación provee quincenal o mensualmente una determinada cantidad de mercaderías, generalmente arroz, fideos, yerba mate, azúcar, aceite, conservas enlatadas y, sobre todo, leche en polvo de primera calidad.
d) Al cabo de los seis meses, se evalúa la conveniencia de continuar la asistencia, incrementándola o disminuyéndola, según corresponda.
e) Se lleva una rigurosa contabilidad, tanto de lo adquirido como de lo entregado, que está a disposición de los donantes. Asimismo, se preparan y actualizan listados de los niños beneficiarios, con nombre y apellido, edad, documento de identidad y nivel de escolaridad.


¿Cuánto se ha hecho hasta ahora?

Desde la puesta en marcha del programa, el 9 de Julio de 2002, la Fundación ha entregado alrededor de dos toneladas de alimentos a los siguientes comedores solidarios y copeos de leche infantil:
Copeo Infantil Maná, de Villa Río Negro.
Casa del Sol "María Elena Walsh", de Barrio Juan Domingo Perón.
Comedor Santa Clara de Asís, de Barrio Santa Clara, Villa Ávalos.
Comedor Santa Ana, de Barrio Santa Ana (sostenido por Cáritas Argentina).
Comedor San José Obrero, de Barrio Provincias Unidas (sostenido por Cáritas Argentina).
Comedor Espíritu Santo, de Barrio Santa Ana (sostenido por Cáritas Argentina).
Comedor Madre Teresa de Calcuta, de Paso de la Patria, Provincia de Corrientes.

A lo largo del primer año (Julio 2002-Julio 2003) hemos entregado más de 600 kgs. de arroz, 250 kgs. de azúcar, 200 kgs. de yerba mate, 100 litros de aceite, 100 cajas de puré de tomates y de arvejas, 100 kgs. de polenta, 130 kgs. de fideos, 50 kgs. de carne, y muchos otros productos como pan, harina, sal y especias.
En ese mismo período sostuvimos la provisión total mensual de leche en polvo para 135 niños en el Copeo Infantil Maná, y parcialmente para 56 niños en el Madre Teresa de Calcuta y 170 en el María Elena Walsh.


¿Qué destino tienen las donaciones actualmente?

A partir de marzo de 2003 la Fundación decidió concentrar y aumentar las ayudas en tres salas que son las que mejor cumplen con las condiciones descriptas. Ellas son:

1. COPEO INFANTIL MANÁ, de Barrio Villa Río Negro
Es una sala muy pequeña, situada en un barrio muy humilde y populoso enclavado en el lecho de inundación del Río Negro, que atraviesa la ciudad de Resistencia. El sitio está comunicado con el resto de la urbe por una única Avenida asfaltada, pero para acceder a ella se deben transitar tres cuadras sobre tierra, que si llueve se convierte en barro. Allí concurren diariamente 135 niños a los cuales se provee de una copa de leche y pan con dulce de membrillo. 20 de ellos presentan algún grado de desnutrición y la mayoría están infestados con parásitos. Los niños llegan a pie, usualmente descalzos, porque preservan las zapatillas que la Fundación les ha regalado para no dejar de ir calzados a la escuela. Lo hacen en dos turnos, a las 9 y a las 17.30 cada día. Los alimentos los preparan voluntarias de una familia del barrio, quienes ofrecen dos habitaciones de su casa para desarrollar la actividad. La Fundación provee la totalidad de la leche en polvo y el resto de los implementos (mesas y bancos, gas para la cocina, pan y dulce) son aportados por una pareja, propietaria de un pequeño comercio de ropa para bebés de Resistencia.
Como se puede observar en las fotografías, el espacio es sumamente reducido para unos sesenta niños por turno, por lo tanto deben formar fila e ingresar en grupos, recibir sus alimentos y dejar paso rápidamente a sus compañeros. El entorno lamentablemente continúa siendo peligroso: como se observa en las imágenes las bocas de tormenta frente a la puerta del local no tienen rejas, de manera que uno de los próximos pasos será, con los aportes que nos vayan llegando, alejar el peligro de que algún niño caiga en los pozos de desagüe.

2. COMEDOR SANTA CLARA DE ASÍS, de Barrio Santa Clara
Los 170 niños que reciben diariamente el almuerzo y una copa de leche a media tarde en este comedor, tienen tallas más pequeñas que las correspondientes a su edad, pero no se hay entre ellos casos de desnutrición aunque todos provienen de un entorno social muy crítico.
La sala se sitúa en un predio cedido por la Iglesia Católica y está junto a una capilla cuyo párroco, sin embargo, no participa de la atención del comedor. Es una sala de construcción rústica y aún no terminada, que está a un lado del sistema de defensa contra las inundaciones, a la orilla del Río Negro. Es un área fácilmente inundable cuando llueve y en la cual se han instalado numerosas viviendas precarias: sin piso, luz eléctrica ni agua corriente. En realidad, son tierras ocupadas ilegalmente por familias de desocupados. Allí habitan los pequeños que asisten al comedor.
Los relevamientos realizados confirman que muchos de los adultos —papás y mamás de los beneficiarios— se drogan, se prostituyen y/o tienen graves problemas de alcoholismo. Debido a ello, la mayoría de estos niños no asiste a la escuela pese a los esfuerzos de los voluntarios por concientizar a las familias, que prefieren contar con los niños como fuerza de trabajo en la recolección de objetos y comida en basurales o como mendicantes en las calles del centro de la ciudad.
Como medida de higiene elemental, se ha rapado a la mayoría de los niños para combatir la pediculosis y la sarna persistentes.
Alrededor de las 11 de la mañana comienzan a llegar con los recipientes para recibir las raciones de almuerzo. Cada cual trae su olla o su bol de plástico. Y aunque se ha solicitado a los papás que no envíen envases metálicos (para evitar que los niños se quemen con la comida caliente) esto sigue ocurriendo. Por lo tanto, una de las necesidades inmediatas es proveerlos de vajilla de plástico para entregar las raciones.
A las 16.30 vuelven a llegar, esta vez con sus tazas para tomar la leche. Se instalan por turnos en el pequeño salón edificado a tal efecto por vecinos solidarios del vecino barrio Villa Ávalos, que son además quienes proveen los alimentos para la hora del almuerzo y mantienen un cierto control sanitario sobre estos chicos.
Los niños se sientan a esperar su merienda en ladrillos apilados en el suelo (ver imágenes), porque todavía no se ha podido adquirir sillas y bancos, ni aberturas con cerramiento. Sí se ha instalado una cocina muy higiénica en la que pueden elaborarse alimentos en forma simple y segura (ver fotos). Los cocineros son jubilados que realizan el trabajo simplemente para obtener ellos también su almuerzo y su merienda. Toda la leche en polvo para esta ración diaria es provista por la Fundación, así como algunos alimentos suplementarios para la elaboración de los almuerzos.
Los vecinos ya consiguieron los materiales para mejorar el piso de la salita, y pronto comenzarán los trabajos para colocar baldosas de cerámica.

3. CASA "MARÍA ELENA WALSH", de Barrio Juan Domingo Perón.
Es una sala grande, destinada a niños de 3 a 12 años, donde se provee de alimentos a 90 niños del barrio y de dos asentamientos ilegales (Villa Don Alberto y Villa Resistencia). La sala fue construida con financiamiento de UNICEF y hoy el Estado Provincial provee parte de los alimentos, que sin embargo nunca son suficientes para todo el mes. Por eso deben recurrir a organizaciones como la Fundación, para así suplementar los recursos imprescindibles para satisfacer las necesidades nutricionales de los niños. Allí se sirve desayuno, almuerzo y merienda.
El más grave problema de los pequeños de este barrio se presenta los fines de semana, días en los cuales la Casa permanece cerrada por falta de recursos y de voluntarios que organicen las comidas. Muchos pequeños llegan el lunes sin haber probado bocado durante cuarenta y ocho horas, en estado de gran debilidad. Es por eso que además de la actual dotación suplementaria de mercaderías que brinda la Fundación, estamos buscando la manera obtener recursos para organizar un Copeo de Leche los días sábados y domingos.


¿Además de esos tres, se prevé ampliar el Programa a otros centros?

Sí. La Fundación asumió también el compromiso de proveer, desde el primero de octubre de 2003 y por seis meses, la necesidad completa de leche en polvo para 180 niños de un nuevo Copeo del Barrio Santa Clara.
Asimismo, tenemos en estudio la asistencia a dos salas de copeo más, una en el Gran Resistencia (100 niños) y otra en la Colonia Benítez, 30 kilómetros al Norte de la ciudad (80 niños). Y con urgencia debemos resolver la provisión de leche los fines de semana en el Barrio Perón.
Para concretar dichas asistencias estamos en tratativas con personas y ONGs europeas (concretamente en Italia) a fin de lograr que "adopten" estas salas de copeo en colaboración con nuestra Fundación.


¿Sabemos con certeza a quiénes está destinada la ayuda?

Sí, en cada una de estas salitas comedor o de copeo, los voluntarios no sólo preparan la leche o los alimentos del día, sino que cumplen también con la tarea de censarlos, verificar sus domicilios, conocer a las familias y diariamente tomar la asistencia para controlar la historia alimentaria de cada niño. Es decir que contamos con los listados de nombres y apellidos, domicilios y números de documento nacional de identidad de cada niño/niña que recibe nuestra ayuda, así como su nivel de escolaridad y, en muchos caos, desdichadamente su nivel de analfabetismo, real o funcional.
Por otra parte, en algunos casos y en coordinación con las salas estatales de atención primaria en salud de cada barrio, o gracias a la labor solidaria de médicos y nutricionistas convocados, los voluntarios estamos al tanto de cuáles son los niños que deben recibir raciones dobles de leche o alimentos porque presentan algún grado de desnutrición.


¿Hay otras formas de colaboración?

Sí. De manera extraprogramática, también hemos podido entregar en estos meses:
Estufas para calefaccionar las pequeñas salitas donde los niños se reúnen por turnos para alimentarse.
Materiales y trabajo de impermeabilización del techo de una de las salas de copeo.
Zapatillas. Al iniciarse los meses de invierno se detectó que la mayoría de los niños continuaban descalzos, tal como en las estaciones más cálidas, lo cual afectaba su salud y la posibilidad de llegar hasta los salones que, como se ubican sobre calzadas de tierra, ante las primeras lluvias se transforman en lodazales. Para ello se censaron las tallas de calzado de los niños asistentes de Villa Río Negro y se proveyó a cada uno de un par de zapatillas de lona.
Juguetes. Las voluntarias del Programa de Abuelas Cuenta Cuentos de la Fundación realizaron una gran colecta de juguetes, que permitió entregar más de 500 juguetes y pelotas en la celebración del Día del Niño 2003.
Libros. Es el próximo paso: estamos haciendo una gran colecta de libros nuevos y usados, en el marco de la Primavera de Literatura para Niños que organiza la Fundación. Todos los ejemplares reunidos serán entregados a los beneficiarios de las tres salas antes descritas.


¿Cómo se combinan estas actividades sociales con los objetivos de tipo cultural de la Fundación?

De igual modo que muchas otras ONG de la Argentina, que han debido dar respuestas heterodoxas a la crisis, Las acciones de la Fundación se han diversificado para atender dos grandes urgencias: dar de comer y dar de leer. Y ante esa aparente contradicción, hemos respondido: "las dos cosas".
Algunas de las más de cuarenta voluntarias del Programa de Abuelas Cuenta Cuentos de la Fundación, en la sólida convicción de que sólo con lectura (afectiva, amorosa) se incentiva la lectura, visitan a los niños de los copeos y comedores mencionados, llevándoles la que probablemente sea una oportunidad única de contacto con la mejor literatura para niños.
Por otra parte, se hace siempre todo lo posible para dar participación a los niños en las actividades de la Primavera de Literatura Infantil, que cada año conmueve a la Ciudad de Resistencia con espectáculos literarios y musicales gratuitos en teatros y en plazas públicas, y las Abuelas contando cuentos en las plazas.
Finalmente, los libros nuevos y usados que se recogen en cada campaña les son entregados a los mismos niños que reciben la leche en polvo y la visita de las Abuelas de la Fundación.

ver fotografìas de los comedores ****

Cómo ayudarnos

Toda persona, física o jurídica, de carácter público o privado, así como organismos, fundaciones mayores, empresas y todo tipo de entidades transparentes, puede contribuir con nuestro Programa de Asistencia a Comedores Infantiles, mediante aportes voluntarios en dinero o en mercaderías.

SI DESEAN AYUDARNOS, POR FAVOR procedan como se indica a continuación:

a) Mediante cheque en PESOS, en la República Argentina:
En el Banco Credicoop, depositando en cuenta corriente a nombre de la Fundación Mempo Giardinelli, número: 375-10869-1.

b) Mediante cheque en DOLARES, en los Estados Unidos:
Cheques a la orden de: Fundación Mempo Giardinelli, que se pueden enviar por correo a: Dr. Fernando Operé c/o FMG
Univ.of Virginia. Dept. of Spanish, Italian & Portuguese
115 Wilson Hall
Charlottesville, VA 22904-4777

c) Mediante cheque en EUROS, en Europa:
Cheques a la orden de: Oscar A. Giardinelli, que deben ser enviados a la Fundación: Mendoza 145 - Piso 12, Dept. C
H3500BEC Resistencia, Chaco
Argentina.
Deposito/transferencia en cuenta del Banco BBVA de Barcelona, Sucursal 24:
IBAN (international banking code): ES68 0182 7229 4402 9150 0205.
BIC (tambien conocido como SWIFT code): BBVAESMM.

d) Tarjetas de crédito (TODAVIA NO DISPONIBLES).

IMPORTANTE: Favor de comunicar por e-mail (fmg2000@fundamgiardinelli.org.ar) el depósito realizado para que le enviemos el Recibo Oficial correspondiente. FAVOR de NO REALIZAR DONACIONES ANONIMAS.

Nombre y apellido:
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Estado o Provincia:
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Correo electrónico:
Profesión-Ocupación:
CUIT (en Argentina):
Dónde y cuánto contribuyó (País, Banco y monto de la donación):
Asimismo, rogamos indicar expresamente si la donación es para las actividades generales de la Fundación, o específicamente para este Programa. En caso de no especificarse, se aplicará un 50% a las actividades generales de la institución).

MUCHISIMAS GRACIAS !